A finales de 2012, el informe PISA señalaba que los alumnos
españoles de Primaria y Secundaria arrastran ciertas carencias en ortografía y
comprensión lectora. En Comunidades autónomas como Valencia, se completó el
estudio con pruebas de competencia lingüística entre los alumnos de 4º de
Primaria y distintos cursos de Secundaria, y estas revelaron que casi el 60% no supera la prueba de composición
de textos escritos ni la prueba de ortografía.
Las dificultades con la lectura y la ortografía no son sólo
un problema “estético”, sino que conllevan consecuencias para el aprendizaje en
otras áreas. Así, por ejemplo, esos mismos estudios permiten saber que la falta
de dominio de la comprensión lectora y la ortografía en la primera lengua,
lengua materna o de uso más frecuente, dificulta el correcto aprendizaje de
otras lenguas o idiomas. Asimismo, obviamente, la dificultad para entender la
lectura, es una barrera para la comprensión de otros contenidos, como los que
aportan el resto de asignaturas del curso escolar.
Por último, no debería ser necesario recordar que saber
escribir correctamente es fundamental para ejercer gran parte de las
actividades profesionales al uso, particularmente las que se desarrollan en el
ámbito intelectual, y que son propias de una sociedad de la información como la
nuestra. Por lo tanto, poseer una
ortografía correcta es clave para encontrar trabajo hoy, y mantenerlo.
Por todo ello, efemérides como el Día del Libro, que se celebra
anualmente el 23 de abril, son la excusa perfecta para reivindicar la necesidad
de leer más, ya que sólo a través de la lectura es posible avanzar en la
comprensión del lenguaje escrito, en su memorización, en el aprendizaje de su
estructura gramatical, y finalmente, en el recuerdo de su correcta ortografía.
A la hora de cumplir este objetivo, no es tan importante lo
que se lee -novelas, teatro, poesía, ensayo, sean clásicos o contemporáneos, de
reconocido valor o nuevos superventas-, como el acto en sí de leer, leer y leer.
No importa tampoco el soporte, si es digital o en papel, siempre que,
repetimos, se lea, se lea y se lea.
Sólo de este modo podremos decir en el futuro, que los
alumnos entienden lo que leen y se entiende lo que escriben, y lo habrán
logrado, sin duda, gracias a la lectura continuada, periódica y atenta de todo
tipo de literatura.
Anímate, no esperes a cada 23 de abril ¡Lee todos los días del año!
Luis Miguel García
Profesor particular